lunes, 26 de enero de 2026

Cuando Murcia empezó a sonar distinto

El nacimiento del rock murciano no ocurrió en un escenario, ni bajo focos, ni en salas de conciertos. Ocurrió donde se podía: en garajes, en huertas, en almacenes prestados y en establos por donde pasaban acequias con olor a vaca y cerdo.

Chavales de 16 y 17 años empezaron a formar sus grupos espoleados por una idea sencilla: ya había unos que estaban empezando a sonar en Murcia: Los Joristers.

Ellos, se podría decir, nacieron con un pan bajo el brazo. Tenían algo que otros no: un lugar donde ensayar. Nada menos que el almacén de plátanos del padre de Jesús Campillo, que se convirtió en un refugio musical, en un pequeño santuario eléctrico donde, por primera vez, empezó a sonar algo distinto.

Los Joristers fueron los primeros en aparecer con una estructura real de grupo pop y sirvieron de modelo a los que vendrían inmediatamente después: Capicúa, Blue Mask, Brujos, Rockets…

No había muchos más al principio. Pero después de ellos, vinieron en tromba.

La explosión de 1965

La verdadera eclosión llegaría a partir de 1965. Esta nueva generación de conjuntos desplazó definitivamente a los dúos y tríos iniciales (como Los Diablos Rojos o PyP) e implantó el modelo de grupo moderno: batería, bajo, guitarras y voz.

A partir de ahí, Murcia empezó a llenarse de nombres, de formaciones, de conjuntos que ya no eran solo chavales tocando, sino grupos con estructura, identidad y ambición real.

Cuando Murcia dejó de sonar a lo de siempre y empezó a sonar distinto, no fue una moda. Fue una generación. Fue una forma de vida. Fue identidad y memoria. Y fue el principio de una historia que todavía hoy sigue resonando.


La Cronología de la Eclosión

1963

Los Pity Kau, Irison, Teddy Boys, Los 3 J Tony, Los Saurios, Los Pájaros, Los Sonámbulos, Los Escorpiones, Los Zenits.

1964

Los Mengues, Tamiko, Los Juvens, Tom Picasso y los niños de Colorado, Los 5 Ibéricos, Los Júpiter.

1965 

Los Brujos, Los Juniors, Los Latinos, Los Jaguars, Los Carthagos , Los 5 Ibéricos.

1966

Los Sixfers, Los Musicales, Los Quién, Los Sonor, Los Cuervos, The Buck , Los Thamer con Rosita Moral, Los Fender, Los Dráculas, Palanca, The Crow.

1967

Los Ases, Los Roller Group, Los Donkeys, Los Fénix, Los Dalton, Dimensión, Generación 2000, Los Centros. 

1968

Music Men, Siglo  XX, Los Flash, Los Grillos, Nando y los Play Boys, Los Solos, Los Yankis, Soul Impacto, Nueva Época, Los Gringos, Los Sharks, Los Centro, Los Kiwis, Los Chicos de Yecla, Los Dunkel’s,  Equus , Werlis, Campo Tren.

1969

Accesit, Vibración, Los Gringos, Los Sharks, Z-4,

1970

Sombras de Lorca, Los Giros, Momentos, Amanecer, La Epoka, Los Siroco, Impacto, Los Escarabajos, Taks-Tum, Los Duendes, Barracuda, Blue Birds, Ritmo 70, Sexto Sonido, Nubes, Los Chicos (Murcia),  Sombras de Lorca, Los Uranios de Yecla.

Guitarras, cables y sueños

Para la mayoría, no fue fácil. Los grupos buscaban cualquier escondrijo para ensayar: establos en la huerta, almacenes abandonados o cobertizos donde pasaba la acequia, con su olor a tierra, a ganado y a humedad.

Zonas como La Ñora, Puebla de Soto y alrededores se convirtieron en pequeños mapas invisibles del rock naciente. Allí, por precios módicos, se alquilaban espacios imposibles que acababan llenándose de electricidad.

Era tanta la ilusión de oír sonar una guitarra eléctrica que todo lo demás daba igual. Se trasladaban andando, en autobús si había dinero, y si no, caminando kilómetros con los instrumentos a cuestas. Lo importante era llegar al ensayo.

Eran puntuales. Serios. Comprometidos. Se ayudaban unos a otros a entender los acordes. Ninguno sabía música, pero lo compensaban con algo más poderoso: un oído extraordinario y una intuición salvaje.

Antonio Capel Riera

lunes, 19 de enero de 2026

Los hijos del perdón

A veces la verdadera medida de una canción no está en los discos vendidos ni en los aplausos, sino en las vidas que ayudó a recomponer.
Durante una entrevista, Ramón Arcusa compartió una historia mínima y enorme a la vez: la de un hombre que existe gracias a una canción. Un relato sobre la fama entendida como gratitud, sobre la música como refugio, y sobre esa nostalgia que solo nace cuando algo valió la pena.



Hace poco entrevistamos a Ramón Arcusa.
Aunque la memoria colectiva lo retiene como el “guapo” de aquel fenómeno internacional que fue el Dúo Dinámico, en las distancias cortas se impone el individuo sobre el mito: un hombre serio, un caballero de modales pausados.

Le preguntamos cómo se lleva el peso de la fama tras sesenta años de ser un icono en España y América. Ramón, con esa sobriedad que no necesita alardes, respondió que la gloria, al final, consiste simplemente en recibir agradecimientos.

Para ilustrarlo, nos trasladó a una cena en un restaurante de Alicante. Allí, un señor se acercó a su mesa, interrumpiendo la velada con respeto. Ramón, educado y expectante, escuchó una frase que lo dejó desarmado:

—Ramón, yo soy un hijo del perdón.

El artista no lo comprendió al instante, hasta que el hombre se explicó. Sus padres, al borde de una ruptura irrevocable, lograron reconciliarse gracias a su canción Perdóname. Él existía gracias a esa tregua: nacido de los compases de una balada que salvó un matrimonio.

Quién sabe cuántas parejas más habrán soldado sus grietas con esa música. Y ni hablar de El final del verano, otra joya de su autoría que sentencia: “y tú partirás…”. Amores estivales o no, a veces simples despedidas; otras, quizá, el inicio de una vida entera.

Es indudable que las canciones son vehículos hacia la añoranza y la nostalgia. Y qué hermosas palabras son esas, porque no hablan del dolor, sino del disfrute de lo vivido. La memoria humana es sabia: nadie siente añoranza ni nostalgia de haberse roto una pierna.
Solo extrañamos aquello que, de algún modo, nos hizo felices.

Tony Capel Riera



martes, 6 de enero de 2026

LOS JORISTER’S: EL PRIMER ROCK ELÉCTRICO EN MURCIA

Los JORISTER’S fueron el primer grupo de rock que introdujo las guitarras eléctricas en la Región de Murcia.

Nacidos en 1960, con pocos medios y mucha intuición, abrieron un camino musical que ya no tendría vuelta atrás.


Corría el año 1960 cuando, en la Región de Murcia, la música dio un salto que ya no tendría vuelta atrás. Sin saberlo del todo, sin manuales ni referentes cercanos, nacía el primer grupo de rock que introdujo las guitarras eléctricas en nuestra tierra. Se llamaban Los JORISTER’S.

El grupo surgió por iniciativa de Andrés Marín, teclista inquieto y con una visión poco común para la época. Fue él quien se acercó a Jesús Campillo, entonces miembro de la rondalla de Coros y Danzas Virgen de la Fuensanta, para proponerle algo que sonaba casi a herejía musical: formar un grupo de rock. A la propuesta se sumaron Micky Latorre, voz y guitarra rítmica, y Joaquín Clares, al contrabajo.

El mayor reto fue encontrar batería. Y apareció Pepito Menárguez, sin conocimientos técnicos, pero con un sentido del ritmo natural y una intuición extraordinaria. Su primera batería fue una cazuela y dos listones de madera. Y, aun así, sonaba. Aquello ya decía mucho.

Los primeros ensayos tuvieron lugar en el barrio de Vistabella, en el zaguán de un bloque de viviendas frente a la iglesia. No había guitarras eléctricas ni batería como tal, pero sí una determinación que acabaría marcando época.

El nombre JORISTER’S procede de un término griego que alude a los primeros músicos de la Antigüedad. Ellos decidieron añadirle un apóstrofe para darle un aire más anglosajón, acorde con los tiempos que venían.

Tras la salida de Micky Latorre, el grupo siguió adelante gracias, en parte, al apoyo económico del padre de Jesús Campillo, que actuó como prestamista en aquellos comienzos. Con la incorporación de Cristóbal Pagán, llegaron los años de mayor actividad: actuaciones constantes y la grabación de tres discos, algo impensable para un grupo murciano de rock en aquellos años.

Especialmente recordadas fueron sus actuaciones en Cartagena —Teatro Circo, Puerto, fiestas patronales— y una noche memorable en el cine Mariola, donde acompañaron a Rocío Dúrcal en sus primeras actuaciones, sin ensayos previos y sin conocer el repertorio. A pesar de tratarse de estilos opuestos, el resultado fue un auténtico éxito.

Para grabar los discos viajaron a Madrid en uno de aquellos taxis grandes de época. El contrabajo, de madera, iba atado a la baca, sujeto con cuerdas y cubierto con una lona. Allí se encontraron con la sorpresa: no grabarían un solo disco, sino tres, destinados al mercado latinoamericano, ya que en España aún no se vendían.

Cuando el grupo se encontraba en lo más alto, el servicio militar comenzó a desmembrar la formación. Aun así, siguieron actuando, cambiando y comprando guardias para no faltar a los escenarios. Más tarde se incorporó Sergio García, mucho más joven, prodigio del punteo, y Jesús Campillo pasó al bajo.

La formación final quedó integrada por Pepito Menárguez (batería), Pepe Garrido (guitarra rítmica), Sergio García (guitarra solista), Jesús Campillo (bajo) y Juan Antonio López (voz).

Las anécdotas de aquellos años son innumerables. Una de las más recordadas ocurrió cuando Pepito Menárguez, destinado en Ibiza durante la mili, tocaba en la banda de tambores. En una procesión de Semana Santa comenzó a introducir redobles y contratiempos tan marcados que los soldados parecían bailar al desfilar. El capitán, sable en mano, tuvo que intervenir.

Genio y figura.

Hoy viven todos los miembros excepto Pepe Garrido, fallecido el año pasado, y Andrés Marín, que murió en plena juventud. Descansen en paz.

Cuando los organizadores de la III Gala de los Premios de la Música de la Región de Murcia me pidieron proponer un grupo para una mención especial, no tuve la menor duda.

Los JORISTER’S.
Porque sin ellos, el rock en Murcia no habría comenzado igual.

INICIOS DEL ROCK EN MURCIA

Cuando Murcia empezó a sonar distinto

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